Rubén nace un 9 de Octubre de 1974. Fue el pequeño de dos hermanos.

Rubén fue un niño deseado y muy esperado por sus padres a pesar de que sus padres en aquel momento estaban pasando por una situación económica complicada.

Sin embargo, los recuerdos que Rubén mantiene de su más temprana infancia son jugando y peleándose con su hermano 4 años mayor que él. Rubén, a pesar de ser el pequeño, siempre ganaba las batallas.

El carácter emprendedor y desafiante del joven no tardó en manifestarse aunque su extrema timidez le impedía verbalizar muchas de las cosas que sentía. Para compensar este hecho, Rubén desarrolló un fuerte sentido del humor y destacaba entre sus compañeros por ser un niño risueño y muy bromista.

Recuerdo a mi madre persiguiéndome por casa con la zapatilla en la mano. Por supuesto, ella desistía antes que yo y así podía librarme de algún que otro zapatazo.

Mis recuerdos de pequeño son principalmente junto a mi hermano y mi madre ya que mi padre se pasaba el día trabajando en el campo.

De pequeño ya tenía que ir a ayudar a su padre en el campo. Se trataba de un trabajo duro sin embargo, también aprendió acerca de la superación personal y sobre la responsabilidad. Lecciones que tuvo que aprender ya desde muy temprana edad.

Con sólo 11 años ya estaba inmerso en el mundo de los adultos. Nunca entendí porqué un niño tan pequeño tenía que asumir tan gran responsabilidad.

Me costó entender que la necesidad económica del momento se cargase en las espaldas de un chaval de tan solo 11 años.

Uno de los cambios más importantes en su vida estaba a punto de suceder. Un cambio que impactaría de manera intensa en su joven personalidad.

Con 12 años la protección de un colegio pequeño para ir a un gran colegio privado. Este fue un aprendizaje muy duro.

Sus padres tomaron la determinación de cambiarlo a otro colegio, con la convicción de que de ese modo, podría acceder a mayores oportunidades. Sin embargo, ellos no sabrían nunca cual fue el verdadera vivencia que él experimentaría.

Recuerdo los largos trayectos en autobús hasta llegar al colegio, los grandes muros y la frialdad del entorno. Eso para un chico tímido como yo era una experiencia muy difícil de digerir.

Fue duro pasar de una clase de 7 compañeros a una de 40.

Aquí Rubén se dio cuenta de la capacidad que tenía para reaprender, amoldarse y su capacidad de esfuerzo. Fue la primera vez en su vida en la que se dio cuenta de lo que podía llegar a conseguir.

Me di cuenta que aunque el camino sea duro, puedes hacer todo aquello que te propongas.

Confieso que durante todos mis años de educación “formal” me di percaté de que no hubo nadie que fuera capaz de motivarme. Nadie me preguntó en ningún momento ¿Qué es lo que realmente quieres conseguir? ¿Qué nota quieres sacar?

Sin embargo, una de las cosas que marcó a Rubén durante todos aquellos años fue la capacidad de sacrificio y esfuerzo que sus padres tuvieron que hacer para que él pudiese tener más oportunidades de las que ellos tuvieron.

La situación económica en casa era difícil y eso marcaba aun más la diferencia entre él y sus compañeros.

Yo jugaba a fútbol.  ¡Me encantaba!. Un día fui al recreo con mis “deportivas” nuevas del mercadillo y en el primer chute, se partieron por la mitad. La vergüenza que pasé fue inmensa.

En ese momento me di cuenta de la diferencia entre mis compañeros que llevaban deportivas de marca y yo con mis zapatillas de mercadillo.

Yo no quería ir al instituto, yo quería salir lo antes posible de la escuela. Sin embargo, otra vez tomaron la decisión por mi y me matricularon al primer año de instituto.

Evidentemente, ese primer año de instituto fue un fracaso total y absoluto. Así que posteriormente, Rubén accedió a la especialización de “Auxiliar Administrativo”.

En esta ocasión todo fue mucho más fácil. El nivel no tenía nada que ver, aquí si que destacaba con respecto a mis compañeros. Por primera vez agradecí internamente el haber pasado por la escuela privada.

Pasados los años de primer ciclo, tocaba volver a decidir si continuar en la rama Administrativa o bien decantarse por la Informática.

Una vez finalicé los estudios accedí al maravilloso mundo laboral.

Comenzó su trayectoria profesional en una agencia de seguros. En poco tiempo fue reconocido y enseguida empezó a recibir ofertas de otras agencias que le proponía mejores condiciones tanto laborales como económicas.

Empieza una fase de cambios sin precedentes en su vida. Ahora era a él al que le tocaba decidir.

Cíclicamente cada dos o tres años tenía la necesidad de cambiar de trabajo. Mis padres aplaudían mis cambios… No, es broma, con cada cambio de trabajo me querían “pegar” aunque en estas ocasiones mi madre no tenía la opción de la zapatilla.

Pasé por dos agencias de seguros, después quise experimentar con mi timidez así que comencé a trabajar como agente comercial en una multinacional (Würth España).

Como comercial se dio cuenta de que si realmente quería sacar lo mejor de sí mismo, debía enfrentarse a su miedo y a su timidez.

Aún recuerdo la primera visita que hice… Tuve que subir dos pisos para llegar al despacho del constructor con el que me había citado. Mientras subía las piernas me temblaban y mis pulmones no eran capaces de retener el aire… Me planté delante del cliente y fui incapaz de hablar.

Después de la experiencia como vendedor, regresé a la “tranquilidad” de la agencia de seguros. Sin embargo, otra vez volvía a sentirme insatisfecho. Me vi a mi mismo con el deseo de nuevos retos, buscando mi lugar único en el mundo.

Quise probar cosas nuevas, dar un giro a mi vida profesional y me presenté a delegado comercial de una empresa de muebles para hostelería (Sillería Verguès). Todo un referente en el sector. Nuevamente, había algo que me faltaba.

Tantos cambios no tardaron en pasar factura en el ánimo de Rubén. Fue entonces cuando se dio cuenta de una cruda realidad:

Siempre me he sentido muy orgulloso de ser un erróneamente denominado “fracaso escolar”. Me hubiese encantado que hubieran sabido motivarme e incentivarme a sacar lo mejor de mi mismo.

Se sembró en su mente la inquietud de cómo cambiar la realidad del sistema educativo.

En 2004, al darse cuenta que ninguna empresa cubría las expectativas que el tenia de negocio, decidió liarse la manta a la cabeza y crear, junto con un socio, su propia empresa: Credit Services que luego pasó a llamarse El Punto Financiero.

Aquí gestionaban hipotecas, compra y venta de inmuebles, créditos, seguros, etc. La empresa no tardó en expandirse. En tan solo año y medio ya contaban con tres oficinas propias.

Durante esa época tuvo la oportunidad de conocer a muchos y variados clientes. Cada uno de ellos con una realidad personal particular y pudo extraer, entre otras, la conclusión de que el nivel cultural y académico que habían tenido las personas condicionan los resultados económicos y profesionales de éstos.

La inminente llegada de la famosas “crisis” junto con varias desavenencias con su socio lo obligaron a disolver la sociedad y cerrar todas las oficinas.

Me di cuenta que como en las relaciones íntimas,  en la sociedad el enamoramiento no es para toda la vida. Y que antes de casarte, tienes que tener previsto, llegado el momento, cómo divorciarte.

Después de este fracaso, volvía a colocarse en el punto de partida: ¿Volvía a las agencias de seguros? o ¿Se atrevía con algo nuevo?

Otra vez el gran conocido miedo apareció en escena y decidí hacer lo que la sociedad esperaba de mi: Volví al trabajar en seguros.

Fue duro darse cuenta de que la profecía volvía a repetirse, parecía que estaba destinado a repetir eternamente la misma historia.

Después de crear su propia empresa, de todos los cambios de trabajo, de todas las expectativas frustradas, inevitablemente la crisis personal llegó a su vida.

Necesitaba un cambio y lo necesitaba ¡Ya!. Su familia empezaba a preocuparse.

Un día cenando con mi mujer, y viéndome como alma en pena me habló de algo llamado Coaching.

Busqué y hallé… Concerté una primera sesión con un coach en Barcelona y ya desde ese primer encuentro supe que había encontrado lo que tanto tiempo había estado buscando…

Eso era lo que quería hacer, todo lo que había vivido hasta ese momento cobraba sentido. Deseaba aportar mi experiencia a otros que estuviesen pasando por lo mismo que yo pasé.

Y desde entonces no he cesado de trabajar en primer lugar en mi propio crecimiento personal y en segundo en apoyar a mis clientes a cambiar su calidad de vida.

Rubén ha obtenido diversas titulaciones en Coaching y disciplinas afines que le han ayudado a cambiar la vida de muchísimas personas.

Sin casi pretenderlo, su trayectoria profesional y personal lo han llevado al mundo de la formación colaborando con instituciones como la Generalitat de Catalunya y varios ayuntamientos.

Sin embargo, un nuevo cambio le esperaba a la vuelta de la esquina. Después de trabajar con varios profesionales de la educación, Rubén detectó diversas necesidades que muchos de éstos profesionales compartían.

La educación es en el fondo un trabajo muy solitario y que conlleva una grandísima responsabilidad. Los profesores y personal docente tienen en sus manos las vidas de muchas personas en pleno proceso de evolución.

La educación es en el fondo un trabajo muy solitario y que conlleva una grandísima responsabilidad. Los profesores y personal docente tienen en sus manos las vidas de muchas personas en pleno proceso de evolución.

Ya son varios los Directores con los que Rubén ha podido trabajar y los resultados que ha obtenido con este proceso ha mejorado sustancialmente la calidad de vida de éstos líderes de Escuela.

Trabajar con el Autoliderazgo y el Liderazgo especializado en este colectivo ha hecho que me sienta tremendamente orgulloso de los profesionales que tenemos al mando de nuestros centros.

Reconozco que estas personas tienen una gran responsabilidad y pocas veces son reconocidos por la comunidad.

Con el ánimo de mejorar la experiencia de los Directores de Centros Educativos, Rubén trabaja intensamente y muy cercanamente con estos profesionales para hacer de su día a día algo digno de celebrar.

Su programa Top Leader Director se dirige a un colectivo injustamente maltratado y en muchas ocasiones incomprendido haciendo que recuperen el entusiasmo y la reputación que se merecen.

Y muchas son las páginas que aún le quedan a Rubén por escribir en su libro de Vida. Mientras tanto, disfruta de la verdadera satisfacción de Apoyar a los Nuevos Líderes de Escuela.